En una nación como Israel, entregada a la idolatría y bajo el gobierno de Acab, un rey perverso, Dios levanta a un profeta: Elías, quien aparece de forma repentina, sin introducción, como Melquisedec. No se menciona su origen, su llamado, ni su linaje, simplemente entra en escena con una palabra de juicio: “no habrá lluvia”.
Pero después de hablar con autoridad, Dios no lo lleva al reconocimiento, sino al aislamiento. Lo envía al arroyo de Querit, que significa “cortar” o “separar”. Fue allí donde Dios trató con Elías. Solo, sin ayuda humana, lejos de las multitudes, sin provisión visible. En ese lugar oculto, Dios le enseñó a depender solo de Él.
Elías obedeció, se fue al arroyo y allí fue sustentado. Dios no solo le dio dirección, también le proveyó sustento: pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde. ¡Dos comidas diarias, sin fallar! Y lo más sorprendente: los cuervos, aves impuras según la ley, fueron los mensajeros de esa provisión. Porque cuando Dios da una orden, hasta lo impensado obedece.
Dios diseñó cada detalle. Nada faltó. Elías no tenía abundancia, pero tampoco carecía. Aprendió a vivir por fe, recibiendo de Dios cada día. Lo mismo hace el Señor con nosotros hoy. Cuando caminamos en obediencia, Él se encarga de lo demás.
El arroyo se secó. Pero no fue sorpresa. Dios ya lo había dicho. La sequía no anuló el plan, solo marcó el inicio de una nueva etapa. Cuando se seca lo visible, Dios ya tiene preparado lo que sigue. La escasez no es abandono, es parte del entrenamiento.
Aplicación para ti y para mí:
Quizás estemos pasando por aislamiento, escasez o un tiempo de espera. Recordemos:
* Dios sigue sustentando. No falla.
* Él puede usar medios inesperados para suplir.
* Si algo se ha secado, no temamos. Puede ser la señal de que Dios está por movernos a lo nuevo.
* Cuando obedecemos sin dudar, Dios guía con precisión y sostiene con fidelidad.
* Él no llega tarde. Él no improvisa.
* Él nos ama con amor inagotable..
Deseo finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que estos comentarios o anotaciones los emito ‘desde mi perspectiva particular’ en apego a los conocimientos propios obtenidos por mi estudio devocional de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Por lo tanto, espero que mis anotaciones les sirvan a usted para continuar con sus lecturas propias de las Escrituras, las cuales sean transformadas en ‘escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia, la Palabra de Dios’, de manera que también pueda identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a su vida y así ser saciado del manjar que el Señor nos brinda en Su santa y bendita Palabra.
Dios les bendiga,
Sandra Elizabeth Núñez