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La epístola a los Romanos es reconocida como una presentación sistemática del Evangelio de Jesucristo, que el apóstol Pablo predicó incansablemente; de hecho, fue uno de los principales responsables de la expansión del cristianismo a lo largo y ancho del Imperio romano.

Esta epístola es una de las manifestaciones más exhaustivas del Evangelio en toda la Biblia, considerada como el manual doctrinal del cristianismo. Su tema principal es «la justicia de Dios». Asimismo, allí se registran casi todos los elementos de la cosmovisión cristiana, entre ellos: Dios; rebelión y pecado; pacto, redención y plan de salvación; iglesia y vida cristiana; fe y gracia; justificación y santificación.

En resumidas cuentas, esta epístola constituye uno de los compendios doctrinales más importantes del Nuevo Testamento. Tal es su riqueza que Juan Calvino1 escribió: «Cuando alguien llega a conocer esta epístola, se le abre la entrada a todos los tesoros más ocultos de las Escrituras».

El libro a los Romanos constituye un extenso argumento teológico sobre cómo los pecadores arrepentidos son “justificados por la fe en Jesucristo para su salvación”, conforme al plan de Dios para la Vida Eterna. Y es precisamente la doctrina de la “justificación por la fe”, expresada en Romanos 1:17: «Mas el justo por la fe vivirá», la que tuvo una influencia significativa en el pensamiento de Martín Lutero, quien en 1517 cuestionó las prácticas eclesiásticas de su época, particularmente la venta de indulgencias, mediante sus célebres “95 Tesis”. 

Martin Lutero, en su Prefacio a la Epístola a los Romanos (1522), expresó:

“La epístola a los Romanos es la verdadera pieza maestra del Nuevo Testamento y el más puro evangelio. Es digna de que todo cristiano no solo la sepa de memoria, palabra por palabra, sino también de que se ocupe en ella como su pan cotidiano del alma. Pues nunca puede llegar a ser leída o ponderada lo suficiente; y cuanto más se la estudia, tanto más preciosa y apetecible se vuelve”2.

En fin, el libro de Romanos es un extenso argumento teológico sobre cómo los pecadores injustos pueden ser recibidos por Dios, es decir, justificados por la fe. Las verdades teológicas de esta doctrina se presentan en los capítulos 1–11; mientras que los capítulos 12–16 exponen los principios prácticos de la vida cristiana.

Deseo finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que estos comentarios o anotaciones los emito ‘desde mi perspectiva particular’ en apego a los conocimientos propios obtenidos por mi estudio devocional de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Por lo tanto, espero que mis anotaciones le sirvan a usted para continuar con su lectura personal de las Escrituras, transformándola en un ejercicio de «escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia, la Palabra de Dios», permitiéndole identificar y encontrar en ellos una aplicación especial y personal para su vida y así ser saciado del manjar que el Señor nos brinda en Su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,


Dra. Sandra Elizabeth Núñez (D. Min.)

1Calvino, Juan. Comment ary on Romans. Traducido por John Owen, Baker Books, 2003, p. xxix.

2Lutero, M. (1998). Comentarios de Martín Lutero: Romanos (Vol. 2, E. Sexauer, Trad., p. 11). Editorial CLIE. (Prefacio original publicado en 1522).

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