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10. 2 SAMUEL

Este segundo libro de Samuel no fue escrito por Samuel ya que estaba muerto, sin embargo constan como posibles autores los profetas Natán y Gad [1 Cro 29:29], teniendo como fecha aproximada de la escrita el año 960 antes de Cristo.

El tema relevante del libro es el registro del reinado de David, hombre conforme al corazón de Dios, y del cual hemos leído bastante en el libro primero de Samuel. Recordemos que el pueblo de Israel deseaba tener un rey igual que las demás naciones, rechazando con esto a su único y verdadero Rey, Jehová. En esa ocasión Dios accedió a su petición y fue escogido Saúl de la tribu de Benjamín como el rey de Israel, no obstante debido a sus constantes desobediencias más tarde Dios lo rechazó y «Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero», [Hech 13:22].

 

Volviendo un poco atrás recordemos que David, el hijo menor (el octavo) de Isaí de Belén [1 Sa 16:10-11], fue ungido como rey por Samuel y la verdad que tuvo que esperar muchos años para ver el cumplimiento de esa promesa. La Biblia no dice la edad que tenía David al momento de ser ungido, pero los eruditos de la Palabra, de acuerdo a sus cálculos infieren que tenía aproximadamente 13 años, sí tomamos esa edad como referencia podemos decir que tuvo que esperar unos 17 años. Esto tiene para nosotros una hermosa lección espiritual la cual está expresada en 2 Corintios 1:20 «porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios».

Amados hermanos y amigos, esperemos con confianza el cumplimiento de las promesas de Dios en nuestras vida, por nuestra parte debemos someternos a hacer Su voluntad, manteniendo una dependencia absoluta en Dios, creyendo con fe que Él obrará.

Hemos leído en el primer libro de Samuel todas las circunstancias difíciles que David tuvo que afrontar debido a los constantes asedios de muerte que tuvo Saúl contra David, movido por espíritu demoníaco [1 Samuel 18, 21, 23, etc.]. Saúl es figura de Satanás, así como David es figura de Cristo, partiendo de eso punto imaginemos la lucha que siempre tuvo Satanás por eliminar a la genealogía de nuestro Señor Jesucristo, algo que nunca logró, al contrario Cristo lo eliminó a él en la Cruz del Calvario.

Una vez muerto Saúl, David no pudo ser coronado de inmediato debido a que levantó Abner, el general del ejército de Saúl hizo rey todo Israel a Is-boset hijo de Saúl, quien reinara durante 2 años. Luego vemos que David es proclamado rey en la tribu de Judá, posición que mantuvo durante 7 años, y más tarde fue proclamado rey de todo Israel.

En el reinado de David sobre Israel vemos el florecimiento de Israel con eventos maravillosos como la conquista de Jerusalén, el traslado del Arca del Pacto a esa ciudad y la promesa de Dios de una dinastía eterna. Asimismo David experimenta tiempos muy difíciles de frustración y fracasos como son el adulterio con Betsabe, el asesinato de Urías, la violación de su hija Tamar, y la traición de su hijo Absalón.

En fin, David es la figura de Cristo como nuestro Rey eterno. La lealtad y compasión que tuvo David hacia Mefi-Boset (hijo lisiado de Jonatán), es un digno ejemplo del amor inmerecido e inagotable que recibimos nosotros de nuestro Señor Jesucristo.

Como siempre, nuestro amado Señor Jesucristo está en cada libro de la Biblia, en este libro está en:

1) El pacto Davídico está la figura de Cristo como nuestro Rey eterno.

2) Asimismo vemos a Cristo en la canción de David al final de su vida, donde se expresa del Señor como su Roca, Fortaleza, Libertador, Refugio y Salvador, «Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme, [Salmos 31:2],  tal como hoy lo es para cada uno de nosotros:

  • Roca: «y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo», [1 Co 10:4].
  • Fortaleza: «que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza», [Apocalipsis 5:12].
  • Libertador: «y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad», [Ro 11:26].
  • Refugio: «Sácame de la red que han escondido para mí, pues tú eres mi refugio», [Salmos 31:4].
  • Salvador: «pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio», [2 Ti 1:10].

Deseo finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que estos comentarios o anotaciones los emito ‘desde mi perspectiva particular’ en apego a los conocimientos propios obtenidos por mi estudio devocional de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Por lo tanto, espero que mis anotaciones les sirvan a usted para continuar con sus lecturas propias de las Escrituras, las cuales sean transformadas en ‘escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia, la Palabra de Dios’, de manera que también pueda identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a su vida y así ser saciado del manjar que el Señor nos brinda en Su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

Sandra Elizabeth Núñez

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