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19.15 Cántico de las Bodas del Rey

Este hermoso Salmo habla de la segunda venida de Cristo; cuando nuestro amado Rey venga a buscar a Su novia la iglesia; sí, ese momento glorioso tan esperado por todos nosotros.

«Iglesia” viene de la palabra griega “Ekklesia” que significa “una asamblea” o “una congregación cristiana”, es decir esa palabra no se refiere ni a un edificio ni a una denominación religiosa, se refiere al cuerpo de creyentes, tal como expresa Efesios 1:22-23 «y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo».

Es interesante notar que en el Antiguo Testamento la iglesia no es nombrada literalmente, sino más bien es presentada como figura en las esposas de hombres que a su vez son figura de Cristo, veamos:

  • Eva [Génesis 2:18-25]: Esposa de Adán, figura de Cristo, quien tiene autoridad sobre todo el universo y es el primogénito de la toda creación, [Colosenses 1:15].
  • Asenat [Génesis 41:45]: Esposa de José, quien fue rechazado por sus hermanos, imagen de Cristo rechazado por Israel, a los suyos vino y no le recibieron, [Juan 1:11].
  • Rebeca [Génesis 24]: Esposa de Isaac, figura de Cristo resucitado, [Colosenses 1:18].
  • Séfora [Éxodo 2:21; 4:24-26; 18:2]: Esposa de Moisés, figura de Cristo rechazado por Israel como Libertador, [Juan 1:11].
  • Abigail [1 Samuel 25]: Esposa de David, figura de Cristo, el Rey que sufre y es menospreciado, [2 Samuel 6:16; 2 Samuel 15 al 18].


Amados hermanos y amigos, en este periodo de la dispensación de la gracia marcado por el Nuevo Testamento, tú y yo fuimos comprados a precio de sangre, la de nuestro amado señor Jesús, y asimismo Él a cada uno de nosotros nos llama por nuestros nombres, tal como dice Juan 10:3 «A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca»; esto significa que ya la iglesia no es mencionada como figura en el Nuevo Testamento sino que tiene nombre y ese corresponde a cada uno de los nombres nuestros, puesto que cada uno de nosotros somos la iglesia, somos la Novia y en esta vida estamos siendo preparados para las Bodas con nuestro Esposo Celestial, tal como expresa Apocalipsis 19. Nuestro amado Señor Jesús va a venir como Rey, como el Mesías y levantará a Su Iglesia al trono, ¿Estás listo para ese encuentro?

Deseo finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que estos comentarios o anotaciones los emito ‘desde mi perspectiva particular’ en apego a los conocimientos propios obtenidos por mi estudio devocional de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Por lo tanto, espero que mis anotaciones les sirvan a usted para continuar con sus lecturas propias de las Escrituras, las cuales sean transformadas en ‘escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia, la Palabra de Dios’, de manera que también pueda identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a su vida y así ser saciado del manjar que el Señor nos brinda en Su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

Sandra Elizabeth Núñez

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