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19.20 Petición de Ayuda en Medio de la Prueba (1)

El salmo 142 es titulado en la versión RV60 como “Petición de ayuda en medio de la prueba”. Fue escrito por David cuando estaba siendo perseguido por Saúl.

Podemos reconocer este Salmo como una oración que sale de un corazón afligido, y expresa la urgencia que tiene el salmista de estar delante de la presencia de Dios para presentarle su necesidad. Y particularmente a mí, me recuerda las veces que he orado con voz audible y quebrada, así como con un llanto compungido en los momentos angustiantes y de pruebas que he pasado; postrándome delante de la presencia de mi amado Dios de gracia y amor. Por lo tanto basaré mis comentarios relacionándolo con la actitud que he asumido en muchos de mis momentos de pruebas, los cuales pudieran ajustarse a los momentos de cualquier creyente.

Dios escucha la voz de sus hijos, por eso elevamos nuestras súplicas reconociendo que podemos apelar a Su misericordia debido a Su amor inagotable hacia los suyos y esa es la razón por la que corremos a sus brazos donde podremos ser consolados y fortalecidos para hacer Su voluntad y salir victoriosos, «Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla», [1 Corintios 10:13DHH].

Al orar todo creyente debe expresar delante de Dios lo que hay en su corazón, lo que siente. Imitemos al salmista, él expuso su queja, su pena o su angustia ante Dios Todopoderoso, sabiendo que Él es únicamente Quien lo puede consolar y ayudar. «Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; guarda mi vida del temor del enemigo», [Salmos 64:1].

Algo importante que quiero hacer notar, es lo que mi amado Apóstol Fernando Ortiz nos decía “en las pruebas o aflicción no le preguntemos a Dios ¿Por qué? sino ¿Para qué?, o sea ¿Cuál es el propósito de esta prueba? ¿Qué Tú quieres que aprendamos?”.

Tu y yo como creyentes, cuando estemos abrumados a causa del pecado, vergüenza, aflicción, en fin cuando estemos pasando por pruebas y sintamos que desfallecemos, ante de ir a verter nuestra alma rota con algún amigo, debemos ir a nuestro Señor Jesucristo, quien recogerá los pedazos de nuestra alma rota y los unirá con Su amor.

Sabemos que los ojos de Dios están sobre todos los hombres y cómo Dios Omnisciente sabe todas las cosas; asimismo recordemos que «El que habita al abrigo del Altísimo», [Salmos 91:1]. Pero es bueno que siempre tengamos pendientes que el enemigo coloca trampas con mucha cautela a fin de evitar que la víctima escape; su intención es hacer todo de manera tal que su presa se envuelva tanto en sus problemas que se le nuble la mente, se confunda antes las dificultades, de manera tal que muchas veces se desespere y trate de buscar con sus propias fuerzas la manera de conquistar las batallas que tiene en su vida y no espere en el oportuno socorro que viene de Jehová.

Pero aunque el enemigo trató de esa manera con el salmista vemos que éste actuó como un verdadero hijo de Dios; no le encontraba salida a su prueba, y le pide a Dios que observe su aflicción, ya que Él es su protector, sabe que Dios conoce todos sus caminos. David le expresa su soledad, siente que a nadie le importa lo que le ha sucedido, y recordó Dios está con él, tal como dice Josué 1:5 «..como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé».

Con respecto a las trampas del enemigo y a las pruebas, siempre debemos recordar que Dios es nuestro protector, pues todo lo sabe, es Omnisciente. Comentando esto vino a mi memoria dos versículos que nos reafirman lo anterior:

«Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?», [Job 1:8].

«para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo», [1 Pedro 1:7].

Amados hermanos y amigos, que hermosa enseñanza nos da este Salmos 142, el cual nos muestra que la única manera de superar nuestras pruebas es a través de la oración, ya que podemos ver que ese salmo inicia con la expresión de un clamor, continua con un lamento, sigue con una queja espontánea, reconoce la omnisciencia y el amor de Dios y le suplica Su ayuda. En conclusión, David ora con la certeza de que habla con el Señor, el único que con Su amor desvanece todas nuestras circunstancias adversas, problemas, aflicción o prueba.

Continuaré contándoles de los versículos restantes en la próxima infografía.

Deseo finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que estos comentarios o anotaciones los emito ‘desde mi perspectiva particular’ en apego a los conocimientos propios obtenidos por mi estudio devocional de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Por lo tanto, espero que mis anotaciones les sirvan a usted para continuar con sus lecturas propias de las Escrituras, las cuales sean transformadas en ‘escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia, la Palabra de Dios’, de manera que también pueda identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a su vida y así ser saciado del manjar que el Señor nos brinda en Su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

Sandra Elizabeth Núñez

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