Saltar al contenido

4.07 La Vara de Aarón Florece

Ante la controversia presentada por el pueblo de Israel en contra del sacerdocio de Aarón, situación que suscitó un coro de murmuraciones que requirió la intervención directa e inmediata de Jehová, quien le dijo a Moisés «Habla a los hijos de Israel, y toma de ellos una vara por cada casa de los padres, de todos los príncipes de ellos, doce varas conforme a las casas de sus padres; y escribirás el nombre de cada uno sobre su vara. Y escribirás el nombre de Aarón sobre la vara de Leví», [Num 17:2-3].

La vara es figura de autoridad y la misma era transmitida de un jefe de familia al jefe siguiente. Asimismo era una especie de bastón, como un palo seco.

Pues bien, Dios le dijo que colocara las 12 varas «Y las pondrás en el tabernáculo de reunión delante del testimonio, donde yo me manifestaré a vosotros» [Num 17:4]. Las instrucciones dadas por Dios era con el fin de Él mostrarles cuál era la tribu escogida para llevar el sacerdocio y la señal sería «Y florecerá la vara del varón que yo escoja, y haré cesar de delante de mí las quejas de los hijos de Israel con que murmuran contra vosotros» [Num 17:5]. Estas varas secas no tenían savia, pero florecería la vara del príncipe de la tribu que Dios escogiera.

Moisés puso las varas delante de Jehová, fueron colocadas delante del arca del testimonio, ante la presencia misma de Dios. Moisés entró sólo a depositar las varas, no quedando dudas de que Dios haría la elección.

Al día siguiente Moisés entró al Tabernáculo, ese gran privilegio le había sido concedido por Dios para esa ocasión, y allí pudo contemplar el maravilloso milagro de la vara de Aarón, ese palo de almendro (figura del Espíritu Santo), que había adquirido vida, tenía retoños, flores y frutas de almendras; esto era imposible ya que esa vara había sido cortada de la rama madre y no tenía savia, mostrando así el poder de Dios sobre todas las cosas.

Mis amados hermanos y amigos, así ha hecho Dios con nosotros, cuando estábamos en nuestra anterior vida, vacía y sin sentido, trayéndonos de muerte a vida, y todo a través del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo.

Sacó Moisés todas las varas, exhibiéndolas enfrente de todos, y vieron que de la vara de Aarón brotó vida, cada uno tomó su vara comprendiendo la elección divina de Dios sobre Aarón y la tribu de Leví.

Por último, «Y Jehová dijo a Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal a los hijos rebeldes; y harás cesar sus quejas de delante de mí, para que no mueran», [Num 17:10]. Esto serviría de señal con el fin de acabar con las murmuraciones del pueblo y de esta forma no murieran. Recordemos que era la segunda señal que Dios para acallar las constantes murmuraciones en contra de Moisés y de Aarón, pues la primera fue la ocasión fue en la rebelión de Core, en la cual Dios hizo que la tierra se los tragara e hizo la lámina de bronce con sus incensarios para cubrir el altar [Num 16:38-39].

En conclusión, con el milagro de la vara floreciente de Aarón podemos entender que el mensaje al pueblo podría ser: “Aarón es mi siervo escogido y a través de él les daré vida”, tal como vimos en Números 16:48 «y se puso entre los muertos y los vivos; y cesó la mortandad». Esto nos recuerda a nuestro Señor Jesucristo quien es el único mediador entre Dios y los hombres, tal como expresa 1 Timoteo 2:5 «Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre».

Que maravilloso es nuestro Padre, la vara floreciente de Aarón se guardó en el Arca del Pacto por generaciones [Heb 9:4], allí donde estaba la ley como representación de nuestro Padre Jehová; el maná como figura de nuestro Señor Jesucristo y la vara de floreciente de Aarón como figura del Espíritu Santo.

La vara de Aarón también nos habla de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, Él que al tercer día de Su sacrificio perfecto volvió a la vida a través de la resurrección y hoy día está vivo a la diestra de nuestro Dios.

Quiero finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que con este estudio que realizo no pretendo dar una certificada y legítima interpretación de la Biblia, sino más bien expresar desde “mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por el estudio personal de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Espero que estos estudios les sirvan a ustedes para iniciar sus lecturas propias, las cuales sean transformadas en “escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia”, de manera que también puedan identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a sus vidas y así ser saciados del manjar que el Señor nos brinda en su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga

 

Sandra Elizabeth Núñez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *