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43.23 Jesús, el Pan de Vida

“Yo Soy” es el título con el cual Dios se identificó a Sí mismo en Éxodo 3:14, cuando Moisés le preguntó Su Nombre. En este libro de Juan encontramos los siete “Yo Soy” de nuestro Señor Jesús, indicando con eso Su Deidad. En este capítulo encontramos el primer “Yo Soy” de Jesús, específicamente relativo al Pan de Vida, [Juan 6:35,48].

En las ocasiones que Jesús utilizó “Yo Soy” en conversaciones con los judíos la gran mayoría de ellos se molestaron sobremanera y tomaron una actitud violenta porque entendían que Jesús se estaba igualando a Dios.

Resulta interesante que toda esta historia nos narra un diálogo que Jesús sostuvo con la multitud, específicamente con líderes de Israel, pues como sabemos les seguían constantemente para atacarlo. Ciertamente en esta ocasión la multitud estaba compuesta principalmente por tres grandes grupos:

1. Los que deseaban que Jesús hiciera señales, (Juan 6:28-40): Pretendían incitar a Jesús a que hiciera señales con el pretexto de que ellos pudieran creer que Él había sido enviado por Dios, y para lograr su objetivo utilizaban oraciones como «Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer», (Juan 6:31). Esto era una excusa más, pues las intenciones de su corazón no era reconocer que Él era el Cristo, sino obtener los beneficios de las señales, específicamente comer, pues en este caso le pusieron de ejemplo el alimento que Moisés les dio en el desierto al pueblo hebreo, el maná, lo que a mí me hace suponer que:

a) Intentaban minimizar el milagro de la multiplicación de los panes y los peces mencionandoles que Moisés dio maná, y ese alimento fue dado diariamente por un largo tiempo y para millones de personas; mientras que Él nada más les dio pan una sola vez a miles de gente.

b) Querían inducir a Jesús a que hiciera un milagro similar de manera tal que ello volvieran a comer, pues nada más querían los beneficios sin compromiso.

c) Quisieron hacerle saber que si los alimentaba de forma continua y permanente Él tendría a muchos seguidores.

Que hermosa respuesta les da el Señor a este grupo «Jesús les dijo: Yo Soy el pan de vida; el que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis», [Juan 6:35-36]. Y por supuesto, no les hizo ninguna señal.

2. Los que murmuraban [Juan 6:41-51]: Para ellos les era completamente imposible, alta pretensión e incluso una falacia, el hecho de Jesús dijera que había descendido del cielo, de hecho esta expresión se repite 7 veces (número de lo completo y perfecto). Sí, la encontramos dentro de los versículos objeto de éste estudio, [vv. 33, 38, 41, 42, 50, 51 y 58], y como podremos ver la mayoría de las veces en los párrafos referentes a los que murmuraban.

Otra contundente respuesta les da Jesús a este otro grupo de gente, «Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo daré es Mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo», [Juan 6:51]. En esta ocasión el Señor claramente anuncia Su sacrificio por nosotros.

3. Los que contendieron entre sí, [Juan 6:52-59]: «Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer Su carne?», [Juan 6:52]. Ya a estas alturas las discusiones estaban muy acaloradas, pues les resultaba insólito pensar en comer carne humana, definitivamente no entendían a Jesús.

La respuesta a este grupo de gente vuelve a ser reiterativa a Su sacrificio, pues ahora les habla de beber Su sangre «El que come Mi carne y bebe Mi sangre, en Mí permanece, y Yo en Él», [Juan 6:56]. También podemos ver esto como una mención de la Santa Cena.

Amados hermanos y amigos, quizás en el pasado muchos de nosotros pertenecimos a cualquiera de estos grupos, y un día aceptamos al Señor Jesús como nuestro Salvador, y por eso hoy es maravilloso poder decir que se han hecho vida en nosotros los siguientes versículos:

  • «Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no le trajere; y Yo le resucitaré en el día postrero», [Juan 6:44].
  • «De cierto, de cierto os digo: El que cree en Mí, tiene vida eterna», [Juan 6:47].
  • «El que come Mi carne y bebe Mi sangre, en Mí permanece, y Yo en él», [Juan 6:56].

Deseo finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que estos comentarios o anotaciones los emito “desde mi perspectiva particular” en apego a los conocimientos propios obtenidos por mi estudio devocional de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Por lo tanto, espero que mis anotaciones les sirvan a usted para continuar con sus lecturas propias de las Escrituras, las cuales sean transformadas en ‘escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia, la Palabra de Dios’, de manera que también pueda identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a su vida y así ser saciado del manjar que el Señor nos brinda en Su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

Sandra Elizabeth Núñez

 

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