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8.2.1 Buscar la Voluntad de Dios en nuestras Decisiones

 

«Enséñame a hacer Tu voluntad, porque Tú eres mi Dios. Que Tu buen Espíritu me guíe por un terreno sin obstáculos», [Sal 143:10].

En este hermoso versículo David oró a Dios para que le ‘enseñara hacer Su voluntad’, en medio de la adversidad que David atravesaba, le implora por justicia divina, pero aun allí en medio de esa circunstancia, clamaba para que Dios le ‘enseñara a hacer Su voluntad’; es decir que en medio de la prueba necesitaba tomar una decisión, y su anhelo es que la misma estuviera acorde a la voluntad de Dios.

La petición del salmista es clara, desea ser enseñado, educado para hacer la voluntad de Dios; y anhela que el Espíritu de Dios le acompañara. Clama para que Dios, corriera la cortina a un costado y le mostrara Su voluntad divina

Les cuento cuando estudiaba ese versículo, me llamó poderosamente la atención, en mi caso particular este verso se hizo vida en mi, haciéndome evocar el entendimiento y el compromiso de ‘hacer la voluntad de Dios’, considerando en ese contexto uno de mis versículos favoritos, y que desde hace varios años se ha hecho rhema en mi vida y ese es el Salmo 40:8 «me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío; tu ley está dentro de mi corazón». Pues la verdad, ¿acaso hay algo mas grande que hacer la voluntad de Dios? Mi respuesta es ‘si’, y eso es ‘deleitarse’ haciendo Su voluntad’.

Pues bien amados hermanos y amigos, anoche me dediqué a desmenuzar Salmo 143:10, estudiándolo de la manera que siempre acostumbro, me encontré con una maravillosa y gran sorpresa, pues en el mismo pude identificar que habla de la Palabra de Dios y la Trinidad; sí, del Padre, Hijo y Espíritu Santo. De una vez mis lágrimas comenzaron a refrescar mi alma, me sentí tan agradecida de que nueva vez encontré otro ‘tesoro’ que el Señor me regalaba a mi; y es para yo ponerlo por obra de inmediato, y a la vez compartirlo con ustedes mis amados hermanos y amigos.

Bueno sabemos que todos los días tenemos la necesidad de tomar decisiones, ya sea para cosas tan simples y comunes, como: el desayuno que deseamos o la vestimenta a usar; hasta situaciones mas complejas como por ejemplo comprar un carro o tener otro bebe, etc. Para esas ocasiones es bueno recodar que debemos buscar la voluntad de Dios para tomar nuestras decisiones.

Deseo finalizar recordándoles, como les he dicho anteriormente, que estos comentarios o anotaciones los emito ‘desde mi perspectiva particular’ en apego a los conocimientos propios obtenidos por mi estudio devocional de las Escrituras, la revelación del Espíritu Santo, así como por las enseñanzas compartidas por hombres eruditos de la Palabra de Dios. Por lo tanto, espero que mis anotaciones les sirvan a usted para continuar con sus lecturas propias de las Escrituras, las cuales sean transformadas en ‘escudriñar con gozo los tesoros que se encuentran en la Biblia, la Palabra de Dios’, de manera que también pueda identificar y ofrecer una aplicación especial y personal a su vida y así ser saciado del manjar que el Señor nos brinda en Su santa y bendita Palabra.

Dios les bendiga,

 

Sandra Elizabeth Núñez

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